domingo, 17 de junio de 2012

AGOTADA

Como zurcir mis labios para que de ellos
no broten palabras...¿para qué dialogar?
si luego vendrán respuestas envainadas en sables,
trizando sueños de esta vida que se mece
en un péndulo milagroso.
Escondo esta piel bajo un manto
de estremecimientos, cada vez que pierdes
el norte de tus débiles puntos cardinales,
en el andamio de cristal en que sujetas tu vida,
allí donde tu urgencia es amarme,
así lo proclamas con tus labios invidentes.
Cada día caigo y reboto en el pantano,
y ya no quiero más barro y lodo
para esta alma que implora con devoción
jaculatorias con prisa al cielo,
ese que miro con la candidez de mis años párvulos.
No me embilecen las estrellas porque si hoy
una lluvia de ellas tapizaran mi jardín,
lo juro, no tendría fuerzas para pedir algún deseo.
Con mi joroba-mochila cargada de esquirlas
camino en reversa, iluminada en mi soledad.
Viviendo mi desazón en un tiempo de espera
y comprendiendo que existen miles de formas
de vidas para vivirlas, más allá...
mucho más allá del más lejano horizonte,
pero ésta, ¿la mía?, sin sujeto ni objeto...
La que hoy vivo, ya no...¡¡ya no más!!

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