domingo, 17 de junio de 2012

AMIGA PRINCESA

Cuando escucho a Sabina
aquel trovador que me presentastes
con visos de pecado y yo aprendí amar,
te vienes a mi mente ipso facto,
se retrata en sus canciones
la profundidad, el recuerdo
y la belleza de tu existir.
Fuiste niña con casa de caracol,
a tus ingenuos años supiste
del abandono camuflado,
el éxodo y las golondrinas
fueron tu familia con espinas.
En tus constantes cambios
de acera y domicilios,
escuché como respuesta
a mi búsqueda...¡¡ella ya no vive aquí!!
el cartero también me anunciaba
un: devuélvase a su remitente.
Te educaste en tiranía
fuiste hija adoptiva del dictador,
pero ningún bando ni decreto
acalló tu valiente voz.
Marchaste calles sembradas
de balas, balines y gases lacrimógenos,
plagada de sueños y dolor,
te manchaste con tu propia sangre
altiva, y gritaste a todo pulmón,
las injusticias cuando la patria
se enlutó.
Te la jugaste por tus ideales,
e invertiste e hipotecaste
tu vida en ello, nada te derribo,
ni detenciones, ni torturas,
cumpliste el anhelo de volar sin alas
y llegar alto, hasta el sitial que ocupas hoy.
Sé que la vida y las leyes de los hombres
te han decepcionado, soñabas con una
patria más justa, más equitativa,
tan diferente como los eclipses
y sombras que la ofenden hoy.
Tu deidad e inteligencia
hicieron brillar en ti, esos diamantes
escondidos de tu feroz personalidad,
sólo bastaba tu presencia
y el breve diálogo de tus acertados
discursos para que hicieran cimientos
tus pasos por los escenarios que la vida
te ofrendó.
Yo te entendía, a veces sin comprenderte
desde mi burguesa vida, según tú.
En largos amaneceres discutíamos
acostando y despertando al sol,
y me enseñabas sobre Marx, Lenin y Trotsky,
salpicados de un tutti-frutti...como buena
filósofa de Sócrates, Platón, Kant y Nietzche.
Al encontrarnos deteníamos el tiempo,
es que conversar era nuestra adicción,
tú, enemiga del reloj, nunca te sometiste
a sus tiempos y como una precolombina
te guiabas por el padre sol.
Hoy nuestros mundos separados
por la distancias, buscan en la geometría
de la vida, el vértice que nos vuelva
a reencontrar.
Te escribo este poema, gran amiga,
madre, esposa, profesora y filósofa
de una vida hecha a tu manera,
como fue tu impronta de eterna
guerrera y vencedora.
Hija de la luz:
Que Seus...te proteja per se en la vida.
Que Dioniso...nunca falte en tu cava.
¡¡ Y que Eros...te acompañe en la eternidad!!

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